viernes, 30 de octubre de 2009

LAS RELIGIONES DEL PUEBLO ¿SON INTERCULTURALES?

por Diego Irarrazaval

La vida amable, que caracteriza el modo de ser andino, ha penetrado en el imaginario cristiano. Por ejemplo, en el cerro de los milagros en Urkupiña (al costado de la iglesia abierta) un inmenso panel difunde esta oración: “Dulce Madre de Urkupiña, vengo a agradecerte por todos los bienes que como dulce Madre derramas sobre nosotros”.
1) Más encuentro que desencuentro
Cuando algunas personas cristianas plantean su inconformidad con la espiritualidad y ritualidad andina, se transluce o bien el adoctrinamiento neo colonial o bien una postura moderna acentuadamente racional.
2) Entre lo monocultural y lo intercultural
Todo esto afecta a élites que intervienen (con intenciones más o menos dialogantes, pero con esquemas monoculturales) en la religiosidad del pueblo. Me parece que a esta cuestión de fondo se debe que la realidad andina manifieste procesos de desencuentro.
3) Evangelizar desde las culturas.
Un proceso genuinamente intercultural conjuga con calidad simbiótica (¡a favor de la Vida!) los elementos culturales diferentes. Esto lo lleva a cabo de modo espontaneo la población que sufre y clama por su bienestar, por su sumaj Kawsay.
Vale retomar la pregunta inicial: en qué medida las religiones del pueblo andino son interculturales. Esta cuestión es encarada desde la vivencia de la comunidad humana concreta donde estamos cada día (y es aquí donde se resuelve, o se obstaculiza, la interculturalidad).
¿Plantean disyuntivas que perjudican al pobre? ¿Incluyen, y así sutilmente suprimen lo andino? ¿Subordinan lo frágil a lo hegemónico? ¿Sólo juxtaponen? ¿Conjugan realidades diferentes a favor de la Vida? Si la intervención entra en sintonía con la historia y espiritualidad andina, en sintonía con Sumaj Kawsay, entonces vamos por buen camino.

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